martes, 16 de febrero de 2010

EL PATRIMONIO DE BAILÉN-7


Aunque no forma parte del Patrimonio de Bailén, causa que no alcanzo a comprender, aunque dicha ermita se encuentre en el término municipal de Guarromán, paso a describir un poco su historia, súper conocida para todos los bailenenses por ser nuestra patrona.
Ermita De Nuestra Señora la Virgen de Zocueca. Se encuentra situada en la Autovía A-4, en un desvío del mismo nombre y en dirección hacia las Nuevas Poblaciones de El Rumblar, llegaremos a la ermita de Zocueca o Zuqueca en la antigüedad, llamada así por ser vocablo de origen árabe que significa “lugar de ruinas”, pues la imagen procedía de eso, de unas ruinas; aldea situada a pocos kilómetros del cruce anterior, situada en el término municipal de Guarromán, en la falda norte de Sierra Morena. A su alrededor transita el Río Rumblar, contenido en una presa, que sirve para regar la huertas de S. Vicente, esparcidas alrededor de la aldea. En ésta destaca la Ermita de Zocueca o Santuario del Rumblar, levantada en primera instancia en 1150 por los cristianos mozárabes, con gran esfuerzo para contener en ella La Cruz y para una pequeña Virgen, venerada con mucho fervor por los habitantes de la zona; pues así consta para el Rey Alfonso VII, cuando gana para la Reconquista los campos de Bailén.
Todos los años se conmemora en el último domingo de septiembre la Romería a la Virgen de Zocueca; llevada a hombros desde Bailén hasta la Ermita en una procesión con una extraordinaria raigambre popular. El camino, de más cinco kilómetros desde la Iglesia de la Encarnación hasta la Ermita en Zocueca se desarrolla en medio del fervor popular y acompañada por, prácticamente, toda la población. Esta romería se remonta a finales del siglo XIX, cuando los hortelanos de S. Vicente vieron en peligro su cosecha por una plaga de langostas. Sacaron a la Virgen en procesión desde la Ermita hasta La Encarnación, desapareciendo la plaga. Desde entonces se hace el recorrido, el 5 de Agosto hacia Bailén y el último domingo de septiembre hacia la ermita.

Cándido T. Lorite

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