Siendo Rey de España, aunque a punto de morir Fernando VII,
“el rey felón” y de comenzar la regencia de la futura reina, Isabel II, se
inauguraba el 5 de agosto de 1833, una fuente de agua, comenzada a construirse
el año anterior. Hablamos de la fuente de agua situada en la antigua calle del
Pilar, hoy Conde de Torreanaz y situada en el perímetro de la Plaza de la
Constitución.
Para su inauguración se clocó una lápida o piedra grande,
que aparece en la foto y que rezaba, de la siguiente manera, una vez transcrita
a un lenguaje moderno, debido al deterioro de las letras, a través de decenas
de años:
La piedra en la Plaza de la constitución
El agua de esta fuente provenía de la zona del Alcubón, en
el Cerro de San Cristóbal, que dio agua también, en otro ramal de agua a la
Fuente Larga que se encontraba en la carretera hacia Baños, enfrente del Bario
de San Fernando.
Esta fuente se supone que fue todo un acontecimiento para el
pueblo (estamos hablando de 1833), cuando la mayoría de los pueblos no tenía
fuentes de agua y menos aún agua corriente. No se sabe el día o año en que deja
de funcionar; suponemos que lo hace cuando se inaugura la Fuente del Paseo o
Plaza del General Castaños, allá por los años 50 del siglo XIX. Hablamos de más
de 170 años.
Esta fuente, al desaparecer, por estar situada en la casa
del señor Lario, se queda con ella y la utiliza, según sabemos de buenas
fuentes como suelo de balconada en la casa donde se situaba la fuente, de su
propiedad. Cuando, por obras, la casa se derriba y se hace una nueva, la piedra
vuelve a ser colocada como suelo de balconada, conservando la misma.
Al hacerse el segundo derribo de la casa, para hacer el
bloque de pisos que hoy se levantan en su lugar, la piedra se la llevan al
chalet que posee la familia en Zocueca, siendo utilizada como mesa de jardín.
Gracias a la familia por no haberla tirada al estercolero o un charcón, como se
ha hecho con centenares de cosas en Bailén, de más o menos importancia
Enterado o conocedor el Instituto de Estudios Bailenenses de
esa piedra, aunque no conocía su lugar, su presidente, D. Juan Soriano se
dedicó durante un par de años o tres, a indagar dónde podría estar la susodicha
piedra. Por senderos no conocidos, se entera de que la piedra se encuentra en
la casa chalet de D. Tomás Lario en la villa de Zocueca.
Se desplaza a la misma y, con el correspondiente permiso de la viuda Doña María Luisa, ve que, efectivamente la piedra está en el lugar que le habían indicado. Vean un par de fotos del momento
La primera foto es de la viuda Doña María Luisa, señalando las letras, que hubo que limpiar cuidadosamente; y, en la otra, se ven los pies de D. Juan Soriano, presidente del IEB.
Puesto en conocimiento, por parte del IEB, del hallazgo de
la piedra fundacional de la fuente, al concejal de Patrimonio de Bailén, Don
Juan Jesús Padilla, éste se pone en contacto con la dueña de la misma y
consigue que sea donada al ayuntamiento de Bailén, ocupando el lugar que le
correspondía; el más cercano posible a su primitiva ubicación.
El
lugar es magnífico. Sólo hemos de puntualizar un par de cosas: 1ª No se hace
mención alguna al trabajo realizado de investigación del Instituto de Estudios
Bailenense (IEB); 2ª Ningún miembro del IEB fue invitado a la colocación de la
misma e inauguración por parte de Doña María Luisa. ¿Un fallo del ayuntamiento?
Como
si no hubiéramos intervenido (el IEB) para nada en todo lo sucedido con esta
piedra. El tiempo pone a cada uno en su lugar.
Cándido
Lorite
