¿Quiénes de los habitantes de la ciudad de
Bailén no han oído hablar del Castillo, la Alcazaba o la Casa Palacio de los Ponce de León? De una manera u otra,
todos ellos: los más viejos y los más jóvenes.
Vamos pues a hacer un poco de historia, no mucha para no
cansar, acerca de estos lugares. La Alcazaba de Bailén se encontraba en el
espacio comprendido, aunque no en su totalidad, según se ve en el plano, entre
las calles de Torreanaz, calle Martín Ruiz, Plaza de España y calle Castillo.
Ver plano, situado dentro del espacio color marrón que indica el lugar total de
la Alcazaba y la Casa Palacio; dentro del lugar delimitado por un color morado
se ve la silueta de la iglesia
La entrada a esa alcazaba se hacía por la puerta principal
de la iglesia de San Andrés y Santa Gertrudis.
Al tener cuatro esquinas se supone tendría patio de armas,
muros (algo más grandes que las tapias de la iglesia), alguna garita y, quizá,
una torre de atalaya. Su construcción se verifica hacia el año 1227, en que se
conquista Baeza por Fernando III el Santo y 1367, en que la villa de Bailén,
con su castillo y fortaleza, fue vendida por Alfonso VI a D. Pedro Ponce de
león, señor de Marchena, fundamentándose esta afirmación en que así como se
habla de los castillos de Baños, Vilches y Ferral, cedidos a los dominios de
Baeza, nada se dice del castillo de Bailén; y, en cambio, en la carta de pago
otorgada al señor de Marchena se dice expresamente “nuestro lugar de Baylén,
que era en término de Baeza, con su castillo, con sus terrenos, su señorío y
jurisdicción…” De forma que el castillo debió edificarse durante el siglo y
medio comprendido entre los años 1227 a 1367. De su muralla, ya hay estudios
suficientes sobre la misma.
El castillo y la alcazaba sufrieron asedios, desmanes y
conquistas por parte del Condestable Lucas de Iranzo, de tal manera que el rey
le indica que deje tranquila a la ciudad de Baylén y la entregue al Conde de
Arcos. Entre medias, según albalá
fechada en Madrid el 23 de abril de 1351, Pedro I el Cruel, exime al Concejo de
Baeza del pago de los maravedíes correspondientes a la alcabala de 1350, por el
lugar de Baylén, dado que ya no les pertenece. En el documento se señala la
venta de la ciudad por Alfonso XI, su padre, en 1349 por 140000 maravedíes a Pero
Ponce de león, que pasa a ser un señorío.
En 1440, Juan le otorga a Ponce de León la villa de Arcos de
la Frontera, dándole el primer título de Conde de Arcos; y ya, en 1493 el
cuarto conde, Rodrigo Ponce se convierte en Duque de Arcos, gracias a los Reyes
Católicos. Desde este momento no se sabe cuando el castillo-fortaleza se
convierte en Palacio Ducal. En 1481 era alcaide del castillo Rodrigo de Narváez
y señor de la villa, D. Rodrigo Ponce. Luego pasaría a ser patrimonio de Alonso
de Montemayor.
El 16 de noviembre de 1504, la iglesia de San Andrés y Santa
Gertrudis, situada en el interior de la fortaleza, se traslada a la iglesia de
La Encarnación; en este momento, el abandono se apoderó de la iglesia. Jimena
Jurado, la menciona en su Catálogo y menciona la famosa lápida, ya descrita y
comentada en el capítulo anterior.
Cuando Ponz visita el castillo en 1791, éste estaba
arruinado y “al fin perecerá, como lo demás”. Pasó el castillo a manos
de la duquesa de Benavente y de Osuna, Doña María Josefa Alfonso de Pimentel
Téllez Girón. Su último vástago, Mariano
Téllez, vendió la fortaleza al minero catalán Eduardo Bonaplata y Rousa, quien
a su vez se arruinó, igualmente. El castillo fue embargado y adquirido por el
ayuntamiento en 1893, siendo alcalde D. Eduardo Carvajal Velázquez Gaztelu.
Instalándose oficinas, mercado de abastos y escuelas hasta el año 1930. Hacia
el año 1969 la dueña del castillo era la viuda de don José Alcalá Torres y de
los restos que de él quedaban; algunos de los cuales aún se conservan en la
casa familiar de sus descendientes. El mal estado del edificio hizo que hacia
1970 y según noticia aparecida en el Diario Jaén,” El 1 de diciembre de 1970
han dado comienzo las obras de demolición del viejo Castillo, que en tiempos
lejanos fueron solar de los Ponce de León”. El alcalde de ese momento, don Juan
Gracia Alonso informa de esta demolición al Gobernador Civil de la provincia.
Según el Cronista Matías de Haro, la demolición se hizo por el bien de los habitantes del edificio, en pésimas condiciones habitacionales y de higiene. Parece ser que el consistorio quería rehabilitar la fachada, que demolida en su momento se encontraba en lo que hoy es Casa de la Cultura; entonces propiedad de don Juan Gracia. Se hacía por el valor arquitectónico y cualidades plásticas. Se dieron hasta cuatro lugares para su ubicación, pero ninguna llegó a ejecutarse.
Y llega el momento de preguntar:
¿Qué demonios hace la puerta de la Casa Palacio en la calle
de Nuestro Padre Jesús? Lo digo porque la vista de la misma es totalmente
imposible de hacerla en condiciones. ¿Quién dio la orden de colocarla en ese
lugar? ¿Fue el alcalde Antonio Gómez Huertas, q. e. p. d.? ¿Y fue el arquitecto
municipal partícipe de la misma solución?
Yo, como el resto de los habitantes de Bailén, suponemos que
la colocación de esa portada en su lugar original, supone un coste elevado para
las arcas municipales. Pero se ha de hacer. También supongo que se aprovecharon
las obras que se estaban haciendo en el lugar de la calle para colocar ahí la
portada. Pero ese no es su lugar, por una razón muy sencilla. PASA TOTALMENTE
DESAPERCIBIDA A LA INMENSA MAYORÍA DE LA GENTE. Es más; sé de muchos habitantes
que no saben sino se les dice que ahí está la puerta de la Casa Palacio.
Es el momento de hacer justicia a la historia de Bailén y
colocarla en el sitio que le corresponde.
Cándido Lorite
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