jueves, 21 de mayo de 2026

IGLESIA DE SAN ANDRÉS Y SANTA GERTRUDIS

 

Entrada a la iglesia. s. VII


Todos los habitantes de la ciudad de Bailén, han conocido, oído o saben de una iglesia que había en la parte más antigua de la ciudad, derruida, destruida, dejada de la mano de Dios y de los hombres, hasta casi su total desaparición. Y digo casi total, porque aún se conservan unos paños de la pared norte, parte de la puerta norte, escalera de subida a una torre y parte del patio posterior de la iglesia, hoy convertida en jardín de una casa particular; gracias a sus propietarios hoy se pueden admirar y pensar en cómo sería la primitiva iglesia de San Andrés y Santa Gertrudis.

De dicha iglesia hay constancia de su existencia, allá por el siglo VII, durante el reinado del rey visigodo Egica, en el año de 691 de D.J. En su momento, esta inscripción tiene unas peculiaridades que la hacen especialmente interesante; y, que fue estudiada por Fifel Fita y Don José Vives, el gran Hübner y otros notables epigrafistas.

Entre estos, ocupa lugar privilegiado el historiador Rus de la Puerta, que la conoció siendo prior de Bailén. Se pierde el contacto con la inscripción, hasta que el siglo XVIII el bibliotecario Nasarre vuelva a hablar de la lápida. Un erudito viajero Don José Luis Velázquez dice que “vio y copió la lápida, en un facsímile trasparente pegado al folio; data el trabajo en 1765.

Todos estos trabajos nos dan el conocimiento de cuatro facsímiles diferentes de la lápida, que coinciden en lo esencial. También, en la segunda mitad del siglo XIX por Don Manuel Góngora Martínez, sabio arqueólogo, el cual hizo un vaciado de la lápida. Expuesta en las salas del Museo Arqueológico Nacional, hasta que unas reformas hacen que pase al Museo Nacional de Reproducciones; algunos fragmentos, según Hübner subsisten en el Arqueológico Provincial de Granada. Ahora, ya no contamos con documentación de ambos museos.

La Academia de la Historia, en su boletín, hace un comentario sobre esta lápida y lo amplía, basándose en el primer estudio de Hübner. Dice así:

“Bol. De la Real academia de la Historia, tomo 28, cuaderno IV, pág. 419, (abril 1896); lápidas visigóticas… por Fidel Fita.

“Lápida de Bailén, 14 de mayo 691, Hübner 172 (transcripción de Palomares): (da la siguiente traducción): EN EL NOMBRE DEL SEÑOR. ESTOS EDIFICIOS HIZO LOCUBER ABAD, AUNQUE INDIGNO, Y CONSTRUYO AQUÍ DOS COROS; Y CONSAGRADAS FUERON LAS IGLESIAS DE LOS SANTOS EN 14 DE MAYO DEL AÑO 691, IV DEL REINADO DEL GLORIOSOS SEÑOR NUESTRO EGICA.

El suplemento que aventura Hübner al mes y a la era, se puede probar y fijar por el año del reinado y por el día de la consagración de las iglesias… El año IV de Egica comenzó en 24 de noviembre de 690; y  en el año 691 no fue domingo el 12 de abril, si no el 14 de mayo… La disposición del coro en las iglesias visigóticas está determinada por el canon 18 del concilio IV Toledano: sacerdos et levita ante altare communicet, in choro clerus, extra chorum populus…; la calificación indignus… se ve usada por otros en aquel tiempo…; el genitivo Egicani también aparece en los epitafios de es reinado…”

 



Molde de la lápida en el Museo Arqueológico Nacional

 

Este molde fue el que se trasladó al Museo de Reparaciones y, despareció…  ¿dónde está? ¿Quién lo tiene? ¿Quién da explicaciones de la pérdida? ¿Se la ha pedido el Ayuntamiento de la ciudad de Bailén al susodicho museo? Y, si es así, ¿qué le han respondido?

En definitiva, pensamos los habitantes de Bailén, que esa lápida debe estar en el Museo de la Batalla de Bailén, ocupando el lugar que, por historia le corresponde. Pero no acaba aquí la historia. Porque…

¿Qué pasó con lo poco que quedaba de la iglesia de San Andrés y Santa Gertrudis? Hasta bien entrada la década de los años 60 del siglo pasado, en las vistas panorámicas y en fotos de la época se podía admirar y ver la magnífica entrada, con su entrada correspondiente (según aparece en la foto)




Entrada a la iglesia. s. VII



Como observan los lectores, el deterioro que sufría la iglesia de San Andrés y Santa Gertrudis estaba a ojos vista de todos los habitantes. El dueño de los terrenos donde se ubicaba, comprados en la época de la Desamortización de Mendizábal estuvieron ocupándose del arreglo y limpieza de la misma, durante décadas. Llegado el momento y, ante penurias debido a la GC, los dueños del terreno, los Alcalá, decidieron escribir al Ayuntamiento de la ciudad, para que destinaran algún dinero para la conservación de los restos que quedaban.


 No lo hicieron, según me han contado fuentes dignas de todo crédito, por poco tiempo ni una sola vez. Fue dilatado en el tiempo las veces que las misivas y pedidas de ayuda llegaban al ayuntamiento.   En la foto se observa, a la derecha, la iglesia con su entrada y su torreón, intacta. Tantas llegaban como se negaban las mismas. Gobernaron la ciudad en aquella ápoca, dos alcaldes, Francisco Sanchís y Juan Gracia ¿Los dos hicieron caso omiso de las misivas escritas por la familia Alcalá, para la conservación de la iglesia de San Andrés y Santa Gertrudis?

Nos queda la duda, razonable duda, de que algo más se pudo hacer por la conservación de la misma. Hoy en día sería un hito histórico poder exhibir en una ciudad, aunque solo fueran los restos conocidos, de una iglesia edificada en el siglo VIII D.J.

Lo contado, como lo que vamos a contar, son cosas que han pasado en la ciudad de Bailén.

         Hoy en día quedan pocas cosas de esta iglesia, de cuyo testimonio son estas fotos







Subida a uno de los torreones
¿pila bautismal?





La primera corresponde a la parte trasera de la iglesia, que daba al huerto y al cementerio los frailes y pueblo, en general. La segunda, corresponde a lo que puede ser la pila bautismal de la iglesia. Y, la tercera, es la escalera de subida a no de los torreones. Hay más fotos, pero para testimonio, bastan tres.

         Pregunta: ¿Se imaginan los bailenenses si pudieran presumir, en pleno centro de la ciudad, de una ermita visigoda, del siglo VII? Es algo que no existe ni en ruinas en ninguna ciudad de España. Al menos yo no la conozco. Pues la tendríamos si no se hubieran tirado los muros, la entrada y los torreones que existían hace 55 años.

Cándido Lorite

1 comentario:

  1. Qué pena, por Dios. Gracias a trabajos como este recuperamos la huella y nos hacemos cargo de la magnitud de tan tremenda pérdida.

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