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| Entrada a la iglesia. s. VII |
Todos
los habitantes de la ciudad de Bailén, han conocido, oído o saben de una
iglesia que había en la parte más antigua de la ciudad, derruida, destruida,
dejada de la mano de Dios y de los hombres, hasta casi su total desaparición. Y
digo casi total, porque aún se conservan unos paños de la pared norte, parte de
la puerta norte, escalera de subida a una torre y parte del patio posterior de
la iglesia, hoy convertida en jardín de una casa particular; gracias a sus
propietarios hoy se pueden admirar y pensar en cómo sería la primitiva iglesia
de San Andrés y Santa Gertrudis.
De
dicha iglesia hay constancia de su existencia, allá por el siglo VII, durante
el reinado del rey visigodo Egica, en el año de 691 de D.J. En su momento, esta
inscripción tiene unas peculiaridades que la hacen especialmente interesante;
y, que fue estudiada por Fifel Fita y Don José Vives, el gran Hübner y otros
notables epigrafistas.
Entre
estos, ocupa lugar privilegiado el historiador Rus de la Puerta, que la conoció
siendo prior de Bailén. Se pierde el contacto con la inscripción, hasta que el
siglo XVIII el bibliotecario Nasarre vuelva a hablar de la lápida. Un erudito
viajero Don José Luis Velázquez dice que “vio y copió la lápida, en un
facsímile trasparente pegado al folio; data el trabajo en 1765.
Todos
estos trabajos nos dan el conocimiento de cuatro facsímiles diferentes de la
lápida, que coinciden en lo esencial. También, en la segunda mitad del siglo
XIX por Don Manuel Góngora Martínez, sabio arqueólogo, el cual hizo un vaciado
de la lápida. Expuesta en las salas del Museo Arqueológico Nacional, hasta que
unas reformas hacen que pase al Museo Nacional de Reproducciones; algunos
fragmentos, según Hübner subsisten en el Arqueológico Provincial de Granada.
Ahora, ya no contamos con documentación de ambos museos.
La Academia de la
Historia, en su boletín, hace un comentario sobre esta lápida y lo amplía,
basándose en el primer estudio de Hübner. Dice así:
“Bol. De la Real academia
de la Historia, tomo 28, cuaderno IV, pág. 419, (abril 1896); lápidas
visigóticas… por Fidel Fita.
“Lápida
de Bailén, 14 de mayo 691, Hübner 172 (transcripción de Palomares): (da la
siguiente traducción): EN EL NOMBRE DEL SEÑOR. ESTOS EDIFICIOS HIZO LOCUBER
ABAD, AUNQUE INDIGNO, Y CONSTRUYO AQUÍ DOS COROS; Y CONSAGRADAS FUERON LAS
IGLESIAS DE LOS SANTOS EN 14 DE MAYO DEL AÑO 691, IV DEL REINADO DEL GLORIOSOS
SEÑOR NUESTRO EGICA.
El
suplemento que aventura Hübner al mes y a la era, se puede probar y fijar por
el año del reinado y por el día de la consagración de las iglesias… El año IV
de Egica comenzó en 24 de noviembre de 690; y
en el año 691 no fue domingo el 12 de abril, si no el 14 de mayo… La
disposición del coro en las iglesias visigóticas está determinada por el canon
18 del concilio IV Toledano: sacerdos et levita ante altare communicet, in
choro clerus, extra chorum populus…; la calificación indignus… se ve usada por
otros en aquel tiempo…; el genitivo Egicani también aparece en los epitafios de
es reinado…”
Molde de la lápida en el Museo Arqueológico Nacional
Este
molde fue el que se trasladó al Museo de Reparaciones y, despareció… ¿dónde está? ¿Quién lo tiene? ¿Quién da
explicaciones de la pérdida? ¿Se la ha pedido el Ayuntamiento de la ciudad de
Bailén al susodicho museo? Y, si es así, ¿qué le han respondido?
En
definitiva, pensamos los habitantes de Bailén, que esa lápida debe estar en el
Museo de la Batalla de Bailén, ocupando el lugar que, por historia le
corresponde. Pero no acaba aquí la historia. Porque…
¿Qué
pasó con lo poco que quedaba de la iglesia de San Andrés y Santa Gertrudis?
Hasta bien entrada la década de los años 60 del siglo pasado, en las vistas
panorámicas y en fotos de la época se podía admirar y ver la magnífica entrada,
con su entrada correspondiente (según aparece en la foto)
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| Entrada a la iglesia. s. VII |
Como observan los lectores, el deterioro que sufría la iglesia de San Andrés y Santa Gertrudis estaba a ojos vista de todos los habitantes. El dueño de los terrenos donde se ubicaba, comprados en la época de la Desamortización de Mendizábal estuvieron ocupándose del arreglo y limpieza de la misma, durante décadas. Llegado el momento y, ante penurias debido a la GC, los dueños del terreno, los Alcalá, decidieron escribir al Ayuntamiento de la ciudad, para que destinaran algún dinero para la conservación de los restos que quedaban.
No lo hicieron, según me han contado fuentes dignas de todo crédito, por poco tiempo ni una sola vez. Fue dilatado en el tiempo las veces que las misivas y pedidas de ayuda llegaban al ayuntamiento.
Nos
queda la duda, razonable duda, de que algo más se pudo hacer por la
conservación de la misma. Hoy en día sería un hito histórico poder
exhibir en una ciudad, aunque solo fueran los restos conocidos, de una iglesia
edificada en el siglo VIII D.J.
Lo contado, como lo que
vamos a contar, son cosas que han pasado en la ciudad de Bailén.
Hoy en
día quedan pocas cosas de esta iglesia, de cuyo testimonio son estas fotos
¿pila bautismal?Subida a uno de los torreones
La
primera corresponde a la parte trasera de la iglesia, que daba al huerto y al cementerio
los frailes y pueblo, en general. La segunda, corresponde a lo que puede ser la
pila bautismal de la iglesia. Y, la tercera, es la escalera de subida a no de
los torreones. Hay más fotos, pero para testimonio, bastan tres.
Pregunta: ¿Se imaginan los bailenenses si pudieran presumir,
en pleno centro de la ciudad, de una ermita visigoda, del siglo VII? Es algo
que no existe ni en ruinas en ninguna ciudad de España. Al menos yo no la
conozco. Pues la tendríamos si no se hubieran tirado los muros, la entrada y
los torreones que existían hace 55 años.
Cándido Lorite


Qué pena, por Dios. Gracias a trabajos como este recuperamos la huella y nos hacemos cargo de la magnitud de tan tremenda pérdida.
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